NeuroFit: un entrenamiento para tu cerebro

Imagina que tienes que cruzar las Cataratas del Niágara a través de un inestable cable alto. Pudieras preguntarte “por  qué?» o «¿qué obtengo yo de ésto?», pero en vez de pensar eso, ignora esas preguntas y simplemente imagínatelo. Sientes que tus piernas empiezan a temblar, tus manos sudan y tu corazón late tan fuerte que ya no escuchas ni tus pensamientos. Apuesto a que la mayoría de ustedes no llegaría al otro lado con los pies secos … Ahora compáralo con hacer “slacklining” con tus amigos en el parque. Tus posibilidades de cruzar sin perder el equilibrio aumentan drásticamente. La razón detrás de esto parece muy intuitiva: aunque los desafíos físicos son bastante similares en ambas situaciones, el estado mental hace la diferencia.

En situaciones en las que te sientes abrumado, nervioso o agitado, tu rendimiento casi siempre sufrirá más que cuando estás tranquilo y concentrado. Todo el mundo sabe que la práctica hace al maestro, pero ¿me creerías si te dijera que puedes obtener una mejor calificación en un examen de matemáticas, no solo resolviendo numerosas ecuaciones cuadráticas, sino también simplemente sabiendo cómo controlar tu cerebro? Un estudio reciente de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Columbia mostró que la neuroretroalimentación o “neurofeedback” es capaz de modular los estados emocionales de las personas y mejorar su rendimiento durante tareas difíciles. Entonces, ¿qué es el neurofeedback?

Como describe Wikipedia, «el neurofeedback […] utiliza pantallas en tiempo real de la actividad cerebral, más comúnmente usando electroencefalografía (EEG), en un intento de enseñar la autorregulación de la función cerebral». Analicemos esto. Imagina que eres un actor que practica un acento para un papel en una película. Para lograrlo, es posible que en algún momento necesites comentarios de alguien más sobre tu progreso. Entonces te grabas hablando con ese acento y te escuchas de nuevo. Así es (casi) exactamente cómo funciona el neurofeedback. Tu voz es la actividad cerebral y el sistema de grabación representa el EEG. Tu objetivo es perfeccionar el acento, y eso corresponde a la autorregulación de la función cerebral, y reproducir la grabación es neurofeedback.

Como la mayoría de nosotros no sabemos cómo interpretar las señales cerebrales grabadas a través de EEG, durante las sesiones de neurofeedback estas señales se traducen en estímulos auditivos o visuales que todos pueden entender. Sin embargo, no todo lo que se está grabando se retroalimenta. La señal EEG sin procesar se puede separar en múltiples componentes, uno de los cuales son ondas cerebrales (en un lenguaje más científico, oscilaciones neuronales) que resultan no solo de la actividad de una sola célula sino del disparo sincronizado de múltiples áreas cerebrales más grandes. Hay varias categorías de ondas cerebrales que pueden ser discriminadas por su frecuencia. Las diferentes frecuencias generalmente se asocian con varios estados cognitivos. Por ejemplo, las llamadas ondas alfa (aprox. 4-12 Hz) ocurren durante la meditación, mientras que las ondas beta (> 13 Hz) ocurren cuando nos concentramos.

El neurofeedback tiene un potencial muy amplio, porque en última instancia ayuda al cerebro a hacer lo que se supone que debe hacer en lugar de lo que realmente está haciendo. Teóricamente hablando, el objetivo podría ser mejorar cualquier cosa de la que nuestro cerebro ya sea capaz.

Hasta ahora, el neurofeedback se utiliza principalmente para tratar a niños con trastorno de déficit de atención/hiperactividad (TDAH). Estos niños son muy activos y la mayoría de las veces tienen dificultades para mantenerse concentrados. Durante las sesiones de neurofeedback, se les pide, por ejemplo, que «controlen mentalmente» un avión en la pantalla de una computadora. Si se concentran lo suficiente y un EEG detecta ondas beta, el avión permanece en el aire. En el momento en que se distraen, el avión comienza a estrellarse. Esto suena mucho más divertido que tomar un medicamento, ¿no?

De hecho, nuestra mente es una herramienta tan poderosa que, utilizando el neurofeedback, se está intentando mejorar los tratamientos para varias afecciones, como los trastornos del sueño y la ansiedad, el trastorno del espectro autista, la depresión o incluso la epilepsia. Tal vez los futuros desarrollos tecnológicos y descubrimientos científicos nos permitan controlar más que un avión en la pantalla de una computadora, pero hasta ahora solo fantaseemos con cruzar por lo alto las Cataratas del Niágara a través de un cable inestable.

Escrito por: Rukhshona Kayumova y Annika Michalek

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